Terrorismo y olvido (Fernando García Mengual, Levante-EMV)

Terrorismo y olvido (Fernando García Mengual, Levante-EMV)

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Hace unos días, un atentado en una céntrica calle de Estambul devolvió a nuestra memoria una realidad que había quedado oculta bajo diferentes capas de información: pandemia, inflacción, Guerra de Ucrania, etc…

De repente, despertamos y el terrorismo volvía a estar en una calle comercial de una gran ciudad europea.

Lejos quedan en la memoria los atentados de Atocha, de Londres, de la Sala Bataclan o de las Ramblas. Quedan lejos porque la velocidad a la que fluye la información debilita la fijación en la memoria de estos graves acontecimientos con decenas de muertos, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Pero, como en el relato de Monterroso, al despertar, el terrorismo seguía ahí.

El reto de las sociedades libres es articular estrategias de prevención y lucha contra el terrorismo respetuosas con el Estado de Derecho y con las libertades individuales.

España ha demostrado cómo es posible articular una lucha contra el terrorismo desde el respeto a la Ley y a los derechos individuales. En este campo, la legislación, y la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Poder Judicial han sido decisivos para acabar con las organizaciones terroristas que actuaron en nuestro país durante décadas.

Junto con estos esfuerzos, ha existido un gran compromiso social en la lucha contra el terrorismo, especialmente a partir de los años 90 del siglo pasado. La sociedad española asumió como algo propio el combate contra el terrorismo, lo que supuso un cambio en la dinámica: frente al terror, la reacción de la sociedad fue la de no dejarnos amedrentar.

La sociedad española en su conjunto perdió el miedo al terrorismo y eso nos puso en condiciones de ganar.

Sin embargo, ganar esta batalla no puede ser un simple carpetazo. Una suerte de olvido colectivo que equipare a víctimas y verdugos en un espacio fuera de la memoria colectiva. Si esto ocurre, los terroristas habrán perdido una batalla, pero puede que ganen la guerra al conseguir escribir “el relato” de lo ocurrido.

Matar a alguien es anular su dignidad, su existencia como miembro de la comunidad, como alguien valioso en sí. Por eso, olvidar a las víctimas o desvanecerlas es dar la razón a quienes las mataron, las hirieron o las persiguieron. Por eso es importante determinar el relato de lo que ocurrió: qué ocurrió y cómo ocurrió. Pero también por qué ocurrió. Una sociedad digna es aquella que guarda la memoria de sus grandes gestas, y también de sus derrotas, y es aquella que reserva en su memoria un lugar para quienes encarnan los valores sobre los que se sustenta: las víctimas del terrorismo encarnan perfectamente los valores de convivencia propios de la sociedad democrática.

Una sociedad democrática no puede olvidar a quienes fueron víctimas en representación de la sociedad a manos de los que querían destruirla. Una representatividad no buscada sino impuesta por los verdugos.

En Europa, cuna de las libertades individuales y del Estado de Derecho, la amenaza terrorista ha sido constante. Por eso no es de extrañar que exista un amplio consenso en el seno de la Unión Europea en la defensa y prevención frente a esta amenaza, tanto interna como externa; un consenso fijado en torno al compromiso firme con el respeto a los derechos fundamentales de los que son garantes el Tribunal de Justicia y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Un compromiso que, además, pone la memoria y la dignidad de las víctimas y la justicia en el centro del relato.

Fernando García Mengual es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Católica de Valencia

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